Los primeros indicios de presencia humana en las tierras de Mancha Real se remontan al Paleolítico, en el asentamiento de El Soguero. En el Neolítico y la Edad del Bronce se produjo una proliferación de asentamientos en esta zona, entre los que se cuentan los de Piedras Gil, Cerro Moreno, Cerro Alcalá y Peñaflor.
Los asentamientos de El Toril y Las Casicas dan constancia de la etapa íbera de la zona.
En época romana se localiza en Cerro Alcalá la Ossigi Latonium, que gozó de un estatuto privilegiado. En su entorno proliferaron un gran número de villas: El Pino, Cirueña, Las Pilas, La Puente, etc.
Durante época islámica la zona estaba poblada por pequeñas, una de estas es la de Peñaflor, que por los estudios arqueológicos conocemos que contaba entre 20 o 30 viviendas.


En cuanto al núcleo actual de población, la ciudad de Mancha Real fue fundada por Carlos V en el año 1537, la villa tomó el nombre de La Manchuela. El motivo de su fundación se enmarca en el proceso repoblador de estas tierras tras la finalización de la Reconquista, para salvaguarda y defensa de los caminos. La previsión inicial para la Manchuela era acoger unas 100 familias, pero pronto quedó desbordada ante el aluvión de gentes de los pueblos de los alrededores que se asentaron en este lugar. Tan sólo 50 años después de su fundación ya contaba con 1.660 habitantes. La población siguió creciendo a lo largo de los siglos, hasta alcanzar a finales del siglo XIX los 6.000 habitantes.
El auge y consolidación de la Manchuela como núcleo poblacional determinó la lucha por su independencia de la ciudad de Jaén desde prácticamente los albores de su fundación. Felipe II le concedió el título de Villa, no sin antes haber desembolsado sus vecinos una importante suma de dinero, 58.000 reales. Pese a este reconocimiento no cesaron los conflictos entre esta villa y la ciudad de Jaén.
De la importancia que adquirió La Manchuela es testimonio la parada en el viaje regio de Felipe IV en 1635 en este lugar, lo que propició su cambio de denominación por el actual de Mancha Real.

Fiestas de San José

Mancha Real, principal zona productora del mueble de la madera en la provincia de Jaén, rinde homenaje al patrón de los carpinteros con las fiestas en honor a san José que tienen como protagonista la quema de una falla, reflejo de algún acontecimiento importante del año. Desde el año 2000 es fiesta de interés turístico nacional andaluz.


Fiestas Patronales en honor a la Virgen del Rosario

Estas fiestas, que surgen en el siglo XVIII, se celebran durante la primera quincena del mes de octubre con competiciones deportivas, conciertos y verbenas populares. Uno de los acontecimientos más esperados es la Pipirrana Flamenca, festival de cante jondo, en la que participan cantaores de reconocido prestigio. Los actos religiosos en honor a la patrona esperan hasta el día de la onomástica de la Virgen en el mes de octubre.

 

Los platos típicos de este municipio son:

 

El Encebollado Los Papajotes
Sofrito de cebolla, pimiento molido, ajo, tomate y cominos, y unos trozos de bacalao Roscos fritos con masa líquida

La iglesia parroquial de San Juan Evangelista muestra varias fases constructivas entre los siglos XVI y XVIII. En su largo proceso constructivo intervinieron los grandes maestros que en esas fechas trabajaban en la provincia: Andrés de Vandelvira, Juan de Aranda, Eufrasio López de Rojas y Ventura Rodríguez.

El interior es de planta de salón con tres naves, cubierta la central con bóvedas semiesféricas y vahídas las laterales.

La magnífica fachada principal, construida en el siglo XVII, es obra de Juan de Aranda Salazar. De estilo manierista, esta fachada en piedra y con estructura de retablo, presenta como elementos más significativos: arco de medio punto flanqueado por dobles columnas con éntasis, frontones partidos semicirculares y motivos ornamentales como puntas de diamante.

La torre fue trazada por López de Rojas en el siglo XVII, y en el siglo XVIII el arquitecto Ventura Rodríguez levantó el segundo cuerpo y el de campanas.

Fue declarada Monumento Histórico en 1983.

Destaca también una de los edificios más antiguos, Convento de los Carmelitas Descalzos, ahora vivienda particular, que fue fundado por el carmelita, San Juan de la Cruz.

Mancha Real se encuentra en el centro-sur de la provincia de Jaén, a 19 Km de su capital y a 30 y 40 Km respectivamente de Baeza y Úbeda, con buenos accesos por carretera hasta el casco urbano desde todas las direcciones.

Geográficamente, forma parte de la comarca de Sierra Mágina y constituye una perfecta entrada al Parque Natural del mismo nombre, de cuya zona de influencia forma parte. El término municipal se extiende desde el río Guadalquivir (al norte), zona de campiña olivarera, hasta las estribaciones de Sierra Mágina (al sur), donde se encuentran los terrenos forestales del municipio.

Mancha Real es uno de los pocos municipios de la zona con un crecimiento vegetativo positivo, gracias a las posibilidades de empleo y residencia que ofrece y a la calidad de sus servicios, lo que permite no sólo la fijación de la población autóctona, sino la acogida de una población inmigrante considerable.

Se trata de uno de los municipios más industriales de la provincia, con un equilibrio claro de la actividad económica. La economía local, tradicionalmente dependiente del cultivo del olivar y la industria oleícola, se apoya cada vez más en la progresiva implantación industrial, principalmente en el sector de la madera, además de contar con actividad estable de industrias de maquinaria y con la presencia de una empresa puntera a nivel nacional en la fabricación de equipos informáticos. El comercio y los servicio s son otros sectores con una incidencia cada vez mayor en la actividad económica local. Pueblo con gran capacidad emprendedora, obtuvo el reconocimiento del Premio al "Municipio Dinámico de Andalucía 2003", concedido por la revista Andalucía Económica.

Los principales accesos son la carretera A-316 (Ctra. Córdoba-Úbeda-Granada), y la A-320 (Mancha Real-Jódar)

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